Justificación

En general, la historiografía literaria ha tendido a ubicar los textos según su autor y a estos en distintas generaciones de acuerdo con la época de su nacimiento y producción y la temática bajo la cual escriben.

La mayoría de los estudios sobre la literatura costarricense, entre los cuales podemos citar los de Abelardo Bonilla, Álvaro Quesada y Seymour Menton[1], clasifica las producciones costarricenses en seis grandes generaciones[2]:

  1. Generación del Olimpo (1890-1920)
  2. Generación del Repertorio Americano (1920-1930)
  3. Generación de los 30 (1930-1940)[3]
  4. Generación de los 40 (1940-1960)
  5. Generación de los 60 (1960-1980)[4]
  6. Generación del desencanto (1980-actualidad)[5]

Los estudios literarios contemporáneos, sin embargo, basados en las propuestas del teórico francés Roland Barthes (1915-1980), han calificado de injustificadas estas tendencias de estudios a partir, primeramente, del autor y a clasificarlas en generaciones o grupos de escritura, en segundo lugar, pues los consideran  infructuosos y limitantes.

Asimismo, se ha estimado que dichas categorizaciones son inexactas y fluctuantes de acuerdo con el criterio, en ocasiones subjetivo, del investigador, tal como se cita en la nota al pie de página.

Alejándonos de la problemática que puede causar el análisis de las obras literarias según períodos e ideologías del escritor en una época específica, no utilizaremos en este estudio ninguna tendencia particular de ordenamiento generacional, tan característica de las investigaciones estructuralistas. Sin embargo, se utilizará una sucesión cronológica de acuerdo con el espacio temporal de creación del texto, a fin de dar más sentido al recorrido a través de las obras. Es necesario señalar que creación del texto no implica aquí, necesariamente, una relación directa con la publicación y distribución de la obra, pues en ocasiones puede variar.

De este modo, se iniciará el recorrido por la Costa Rica en letras con tres textos de la literatura indígena, a saber Poesía tradicional indígena, de Adolfo Constenla; Les sa´yilite: historias bribris, recopiladas por Alí García y Alejandra Jaén; Kó Késka, el lugar del tiempo, de Carla Victoria Jara y Alí García. Las tres pertenecientes a la tradición oral de los grupos indígenas costarricenses y relacionadas con los mitos de origen.

Si bien estas tres obras fueron escritas y publicadas con posterioridad encabezarán nuestra lista al ser creaciones y producciones orales anteriores a la conquista. Además, se adjudicarán al nombre de sus recopiladores por ser los encargados de plasmar por escrito los relatos orales.

Dentro de la crítica canonizada de la literatura costarricense estos textos no son considerados como representativos, pues, en general, se pone en tela de duda la legitimidad de los relatos precoloniales, ya que, como señalan Magda Zavala y Seidy Araya en Literaturas indígenas de Centroamérica:

Sabemos que los conquistadores españoles destruyeron casi toda la obra escrita de los pueblos aborígenes, aunque sobrevivió, contra el tiempo y la persecución temporal, una pequeña muestra de sus códices, parte de su escultura, arte cerámico y arquitectura.  (Zavala; Araya. 2008: 25)

 

Por tanto, a pesar de la evidencia de modos primitivos de escritura en las culturas indígenas costarricenses no es posible hallar textos originales.

A pesar de ello, en los pueblos indígenas, diezmados y exiliados en el caso de Costa Rica, las tradiciones orales tuvieron un espacio significativo, por lo tanto, fueron trasmitidas generacionalmente de padres a hijos, gracias a lo cual se pueden recuperar las poesías y relatos recopilados por dichos investigadores.

A continuación, se ubican las Cartas de relación de Juan Vázquez de Coronado: conquistador de Costa Rica, las cuales fueron escritas en la época de la conquista española y se recopilaron posteriormente por el historiador y escritor Ricardo Fernández Guardia.

Si bien fueron escritas por un español es de los incipientes textos postcolombinos cuya temática se desarrolla alrededor de la geografía y las tradiciones de los pueblos indígenas de Costa Rica. Por ende, se consideran como el primer texto posterior a la conquista de temática costarricense del cual se tiene noticia y prueba física.

Esta obra, al igual que las anteriores no es considerada como una de las más sobresalientes de la producción nacional, a excepción de Abelardo Bonilla, quien la incluye en sus investigaciones; sin embargo, fue seleccionada en esta investigación dados su valor histórico y las características ideológicas e idiomáticas tan particulares de los conquistadores españoles y de la época.

El siguiente texto, Misterio: escenas de la vida en Costa Rica, de Manuel Argüello Mora, fue silenciado durante muchos años en la crítica literaria costarricense, debido a motivos políticos del autor; posteriormente fue analizada y reivindicada por Juan Durán Luzio, profesor e investigador de literatura, y actualmente se le considera como la primera novela nacional y una de las más importantes representaciones de la época.

Posteriormente, se inicia una selección de las obras más distintivas de la literatura nacional, la mayoría de ellas conocidas y analizadas. Dando inicio con los escritores de 1980 hasta obras contemporáneas, las cuales poseen temáticas interesantes y polémicas según el período al que pertenecen. Los motivos fundamentales de la elección se basan en el impacto causado al momento de su publicación y la influencia actual, al estudiarlas en retrospectiva.

Se incluyen dentro de este estudio cuatro géneros literarios primordiales: poesía, cuento, novela y teatro. No se adjuntan obras pertenecientes al ensayo, la crónica periodística, caricaturas críticas (conocidas por el anglicismo de comics), informes ni publicaciones de la Internet, como blogs o foros de discusión literaria, medio de divulgación popularizada en la época de la Mas media.

El motivo primordial de la selección se basa en que los textos pertenecientes a los cuatro géneros mencionados han sido los más sobresalientes a nivel político, ideológico, histórico y social en el desarrollo de las letras costarricenses, asimismo, los más divulgados al público en general. Los últimos, por su parte, son más destacados en los círculos académicos y sectores específicos de interés; por ende, su impacto socio-histórico, argumento de selección utilizado en este estudio, no es tan amplio e influyente.

Por último, se hace necesario justificar la cantidad de textos elegidos. Como se mencionó en la introducción, uno de los objetivos principales de este estudio es la divulgación de las obras seleccionadas por medio de paneles de exposición durante el Festival Internacional de las Artes 2012. Al tratarse de un evento público realizado al aire libre surgen las razones por las cuales no se pueden sobrepasar de la cantidad ya indicada. En primer lugar, se desea causar un efecto visual agradable y armonioso con respecto a la cantidad de espacio disponible para la colocación de dichos paneles. A la vez, se prioriza que sea posible de leer y entender la exposición en un lapso reducido; por tanto, más de cincuenta obras provocaría una aglomeración visual y espacial no deseada.


[1] Véase la bibliografía al final de esta investigación

[2] Esta es una clasificación general realizada a partir de la lectura de los principales estudios críticos de la literatura costarricense. Su contenido puede variar de acuerdo con el criterio del investigador.

[3] Llamada también generación del Realismo social. Obviada por muchos estudios.

[4] Seymour Menton, entre otros, la titula generación urbana

[5] También puede encontrarse como generación contemporánea.