Obra 11 – 15

11. La esfinge del sendero. Jenaro Cardona. 1917

Esta es una novela polémica que fue publicada en Argentina, tras ganar el segundo lugar en un concurso de literatura en ese país suramericano. El autor intentó publicarla en Costa Rica, pero le fue negado debido al carácter polémico de su temática, que se basa en el conflicto del celibato sacerdotal y la crítica contra la religión católica.

Se narra la historia de tres sacerdotes: Rafael María, personaje principal, es un joven que aspira al sacerdocio, pero se enamora de Engracia y desiste. Juan abandona a su novia y se dedica al sacerdocio para complacer a sus padres. Por último, el padre Félix se enriquece con el dinero que dan los feligreses a la iglesia y abusa de varias jóvenes del pueblo, incluso, comete incesto con su hija adolescente.

Por lo tanto, se  convierte en una acusación directa contra la iglesia y sus dogmas carentes de sentido. Debido a esta crítica social fue valorada negativamente y silenciada.

12. Cuentos grises. Carlos Gagini 1918

Carlos Gagini es un personaje contestatario de la polémica del nacionalismo en la literatura, mencionada anteriormente, quien hace la contraparte a Fernández Guardia.

En este cuentario prevale la figura de las sirenas, caracterizadas por su gran belleza física y poder de cautivar a los hombres. Se convierte de esta forma en un ser femenino que abarca un espacio sobrenatural, misterioso y hasta siniestro.

13. Cuentos de mi tía Panchita. Carmen Lyra. seud. 1920

Los Cuentos de mi tía Panchita es una colección de relatos infantiles que a través del tiempo han hecho soñar, pensar y reflexionar a las niñas y niños costarricenses.

Estos cuentos están cargados de aspectos populares de la idiosincrasia nacional, tales como creencias, mitos, lenguaje coloquial y reflejos de la ideología o pensamientos ticos.

Tío Conejo y los demás personajes son una muestra que evidencia el alma y sentimientos de nuestro pueblo, se logra así un equilibro entre los elementos folclóricos, infantiles y sociales.

Por lo tanto, esta precursora del género de la literatura infantil de Costa Rica, como afirma  Luis Abreu, “sabe hacer más niños a los niños, que es la única manera de hacerlos hombres”.

14. Tú, la imposible. José Marín Cañas. 1931

En esta novela de juventud del autor se muestra un juego en el cual se ve involucrado el lector: ¿es un texto autobiográfico o es solamente una ficción con rasgos de verosimilitud?

Existen dos narradores-escritores que son, a su vez personajes, por un lado, JMC, cuyas nomenclaturas corresponden con el nombre del autor, José Marín Cañas, y, por otro, Juan Aracena quien escribe sus Memorias de un hombre triste dedicadas a Chindy, su amor imposible.

Se identifican, asimismo en el texto, dos discursos que jamás se unen, más bien se contradicen: por una parte, el amor romántico, idealista y desinteresado de Aracena y, por otra, la parodia de las convenciones románticas de las novelas sentimentales ya anacrónicas.

15. Lázaro de Betania. Roberto Brenes Mesén. 1932

Después de la resurrección Lázaro no recuerda quién es ni su pasado. Realiza un viaje y transcurridos ocho años  regresa a su pueblo para poder recobrar su identidad. Visita así, en compañía del Maestro, diversos lugares relacionados con su vida anterior; de este modo se da cuenta del trascendental proceso sufrido por su cuerpo después de su muerte. En un momento de desesperación siente deseos carnales, los cuales puede superar gracias a la ayuda del Maestro, logra así dominar a la “bestia” corporal y adquiere dominio sobre su alma.

Este texto es una muestra de la  ideología humanista de Brenes Mesén y se convierte en una alegoría mística.