El que apaga la luz

 

 

Luis Chaves

 

salgo del bar de siempre

y entro a una ciudad desconocida.

camino por una avenida sin nombre.

el eco de mis pasos cada vez más débil.

como si mi sombra tomara otro rumbo.

en una cabina telefónica.

dos mujeres se besan

con más convicción que manos.

allí mismo empiezo a olvidar un rostro.

mientras las veo desaparecer

tras el vapor de los cristales.

a la distancia un camión se detiene

y se ocupa de asuntos misteriosos.

como todo lo que puede suceder a las 3 a.m.

esta ciudad es una casa vieja

a la que entro por primera vez.

los niños tiran piedras a sus ventanas.

las señoras pasan por el frente y se persignan.

ningún perro duerme en su portal.

el sonido vuelve a mis pasos.

el camión se marcha sigilosamente.

los semáforos duermen como un corazón.

como el corazón de una ciudad

donde el amor es un acto sospechoso.

y la sombra aprende a caminar por su cuenta.

[Los animales que imaginamos. 1997. San José: Editorial Guayacán.]