Esta ciudad

 

 

Jorge Debravo

 

Esta ciudad apenas comenzada,

esta ciudad que apenas sostenemos

con la sangre de todos los que aún

no han abierto la cáscara del tiempo;

esta ciudad se nos está alargando

tanto que apenas ya la comprendemos.

Acostados en ella, sumergidos

en sus futuras casas, sus teléfonos,

empezamos a ver que siempre somos,

y que algo eternamente está creciendo.

Los más lejanos parques se hacen verdes

como ojos de niño, y los enfermos

sanan al sumergir sus piernas ávidas

en las aguas vivientes de los puertos.

El sol es un cachorro dulce y tibio,

¡y es tan hermoso acariciarle el pelo!

El aire es un milagro que no muere,

lo mismo que los músculos del cedro.

Y la ciudad se vuelve lengua, rama,

pájaros y corazón, y, sobre el tiempo,

se levanta a cantar, con todo el cielo

danzando en las pupilas de los muertos!

[Canciones cotidianas. 1977. San José: Editorial Costa Rica.]