La ciudad paradisíaca

Francisco Sierra (poeta apócrifo)

Es necesario que regrese a la ciudad:

altos muros, madreselvas, parques derruidos,

las calles donde se mendiga,

las calles donde el terciopelo esplende,

donde las muchachas se entregan al deseo

y el viento agrio y calcinado

se arrastra por el aire.

Hay sucios escaparates, baldosas y corbatas,

hollín en la pupila

y la noche que oculta los andrajos,

alguna sombre abrazada al corazón,

alguien buscando a tientas una puerta subterránea.

La ciudad donde llueven violetas y ponzoña,

la ciudad que hiere el cielo,

donde se cierra la trampa

y se desnudan muslos y jardines,

donde el dolor da caza a la sonrisa

y crece la lujuria

y se descubre un carnaval horrible.

[Fragmentos fantasmas (1988-1996). 2000. San José: MCJD Dirección de Publicaciones.]